Productoras peruanas que abren camino hacia el liderazgo y la agricultura sostenible

Cada 24 de junio, el Perú celebra el Día del Campesino, que rinde homenaje a la labor de los campesinos y campesinas de todo el país. Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) la agricultura familiar es la actividad de la cual proviene más del 90% de los alimentos que abastecen los mercados del país. El MIDAGRI también menciona que el Perú se ha convertido en un referente a nivel global: las agroexportaciones alcanzaron un récord histórico de USD 15 mil millones en 2025. Detrás de cada cifra hay hombres y mujeres que trabajan la tierra, que cuidan el suelo y que alimentan al Perú y al mundo.

De acuerdo a la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025, el 31,2% de los productores agropecuarios del país son mujeres. A pesar de ello, siguen enfrentando mayores dificultades para acceder a la propiedad de la tierra, asistencia técnica, créditos y espacios de decisión.

En esta edición, Cultivate busca resaltar el rol de las agricultoras quienes, además de trabajar en el campo, cuidan a sus familias, administran fincas y participan en organizaciones que sostienen la producción de alimentos del país. Un ejemplo inspirador de esta transformación es la historia de Tania Andrade, productora de café y fundadora de CEMCAVIR en la región de Pasco.

Sembrando nuevas oportunidades

Tania es la tercera generación de una familia de productores de café y creció observando cómo esta labor le dio un mejor futuro a su familia. A pesar de conocer el mundo cafetalero de cerca, convertirse en una productora líder fue un proceso retador que la puso frente a diversos desafíos. Con el apoyo de su familia, comenzó a cultivar sus propias tierras en Villa Rica, Pasco. Luego de tres años de trabajo continuo, logró su primera cosecha y decidió presentarla en un concurso nacional, donde obtuvo el cuarto lugar. Ese primer triunfo se convirtió en el puente hacia el mercado internacional cuando una compradora en Alemania no solo mostró interés en su lote, sino que le hizo un pedido especial que marcaría su nuevo propósito: café cultivado por mujeres.

El camino de una cooperativa de mujeres

En 2017, decidió fundar una cooperativa de mujeres productoras: CEMCAVIR. Desde el inicio encontró resistencia, había quienes creían que los hombres debían seguir ocupando todos los puestos de poder. Incluso varias mujeres dudaban de su propia capacidad para asumir un papel más visible.

Tania siguió trazando el camino hacia una caficultura responsable y hoy, la cooperativa que comenzó con 17 socias fundadoras, ahora cuenta con 90 mujeres activas que producen café orgánico y comercializan directamente con mercados internacionales, incluyendo países como Alemania.

Para Tania, el mayor logro no está en los números: “Me llena de satisfacción cuando las socias me cuentan cómo han cambiado sus vidas.” comenta. Las capacitaciones, reuniones y talleres fueron actividades clave para Tania en la consecución de estos resultados. Gracias a ello, su cooperativa funciona como una comunidad y red de apoyo, donde muchas socias han superado retos, miedos y han aprendido a liderar con seguridad. Por eso, además de las capacitaciones para mejorar la producción, CEMCAVIR promueve espacios de aprendizaje sobre autoestima, resolución de conflictos, salud mental y liderazgo. La cooperativa organiza talleres con psicólogos, especialmente en los meses sin cosecha, y promueve que las socias gestionen sus propios créditos y participen activamente en las decisiones de la organización.

"Cuando hacemos las reuniones, las mujeres empiezan a soltarse. Empiezan a hablar, a compartir sus experiencias y a sentirse más seguras."

Estos espacios generan cambios que van mucho más allá de la producción de café. Las socias empiezan a gestionar créditos a su propio nombre, ocupar cargos directivos y tomar decisiones con mayor confianza.

Para sostener este crecimiento, la capacitación técnica es vital; sin embargo, según el informe de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2022-2025, sólo el 22,2% de productoras accede a capacitación técnica. Es aquí donde plataformas como Cultivate entran en acción, ofreciendo un medio de aprendizaje inclusivo para productoras de café, cacao y otros cultivos en el Perú.

Para muchas mujeres rurales, acceder a conocimientos prácticos adaptados a su realidad representa una oportunidad concreta para fortalecer sus habilidades técnicas y la confianza en sí mismas. Por esta razón Cultivate es una herramienta clave, ya que ofrece micro cursos gratuitos sobre agricultura regenerativa, liderazgo y finanzas.

Un camino que continúa

En mayo de 2026, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) reconoció la contribución de más de 956,000 mujeres agricultoras registradas en el país y destacó la importancia de fortalecer su liderazgo y autonomía económica.

La historia de Tania encarna exactamente ese reconocimiento y demuestra que cuando una mujer progresa, toda la comunidad lo hace también. Lo que comenzó como una pequeña plantación de café se convirtió en una organización que conecta a decenas de mujeres, genera oportunidades económicas y crea espacios donde las productoras aprenden, comparten y crecen juntas.

"Yo pienso que si todas las personas nos sentimos bien, vamos a hacer las cosas bien, y vamos a producir un buen café."

El futuro de la agricultura peruana depende, en gran medida, de su capacidad para potenciar el talento de las mujeres rurales. Historias como la de Tania Andrade demuestran que, al cultivar el liderazgo femenino, se cosecha progreso para todo el país.

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Contacto

Sofía Bravo

Coordinadora de Soluciones Educativas

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